La muerte de Guillermo Alfredo Bellingi sacudió al ámbito judicial y volvió a poner bajo la lupa una de las causas más sensibles vinculadas con la gestión de la exprocuradora general de la Nación Alejandra Gils Carbó.
El exfuncionario, de 55 años, fue encontrado muerto este martes en la localidad platense de Villa Elisa, con una herida de arma blanca en el tórax. El hallazgo se produjo en la calle 8, entre 406 y 407, luego de que una persona que circulaba por la zona diera aviso al 911.
Junto al cuerpo fueron encontrados sus efectos personales, entre ellos una billetera, un teléfono celular, un reloj y una mochila, además de un cuchillo con su correspondiente vaina. Las primeras actuaciones policiales contemplan la posibilidad de un suicidio, aunque esa hipótesis todavía no fue confirmada y la investigación continúa a la espera de los resultados de la autopsia y las pericias.
El caso adquirió una particular relevancia por el momento en que ocurrió: Bellingi debía afrontar en aproximadamente 20 días un juicio oral por una causa vinculada con la compra de un edificio destinado a la Procuración General de la Nación.
Economista y docente de la UNLP
Bellingi era licenciado en Economía y desarrolló parte de su actividad profesional y académica en La Plata. Fue docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata y formó parte del Centro de Investigación en Economía Política y Comunicación (CIEPYC). También participó en publicaciones y actividades vinculadas con el análisis económico.
Su trayectoria también estuvo ligada a la administración pública. Durante la gestión de Alejandra Gils Carbó al frente de la Procuración General de la Nación ocupó un cargo jerárquico y tuvo participación en procesos administrativos del organismo.
De acuerdo con la investigación judicial, su llegada a la Procuración se produjo poco tiempo después del desembarco de Gils Carbó y terminó teniendo un papel relevante en la licitación que años después sería investigada por la Justicia.
La compra del “Petit Hotel” que terminó en los tribunales
La causa que tenía a Bellingi como uno de los acusados gira alrededor de la adquisición del denominado “Petit Hotel”, un inmueble ubicado en Perón 667, en la Ciudad de Buenos Aires.
El edificio fue adquirido en 2013 por la Procuración General de la Nación para funcionar como sede de dependencias del organismo. La operación alcanzó los $43.850.000 y quedó bajo investigación por presuntas irregularidades en el proceso de licitación.
Uno de los puntos centrales de la pesquisa estuvo relacionado con el momento en que se firmaron determinados contratos vinculados con la operación. La investigación buscó determinar si existió información privilegiada y si el proceso de adjudicación estuvo condicionado antes de que se conociera públicamente el resultado de la licitación.
El fiscal Eduardo Taiano sostuvo al impulsar la investigación que Bellingi había tenido un papel decisivo en el trámite de la licitación. La instrucción quedó en manos del juez federal Julián Ercolini, quien posteriormente elevó el expediente a juicio oral.
El vínculo con su medio hermano
Otro de los elementos que aparecen en el expediente es la participación de Juan Carlos Thill, medio hermano de Bellingi.
Thill intervino como asesor de la inmobiliaria relacionada con la operación y, según la investigación, recibió una comisión de $3 millones por su participación.
La relación familiar y los diferentes roles que ambos tuvieron dentro de la operación inmobiliaria fueron analizados por los investigadores como parte del expediente que terminó llegando a juicio.
Una relación compleja con la Procuración
La trayectoria de Bellingi dentro del organismo también tuvo un episodio particular. En el marco de la investigación administrativa vinculada con el caso fue suspendido mediante un sumario.
En 2017 solicitó regresar a su puesto para continuar percibiendo su salario. Gils Carbó aceptó su reincorporación, aunque no volvió a desempeñarse en la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), donde había trabajado anteriormente, sino que fue destinado a la biblioteca de la Procuración.
Para los investigadores, su participación en el proceso de adquisición del inmueble era uno de los puntos centrales que debía ser discutido durante el juicio oral.
El juicio que ya no podrá enfrentar
El debate oral estaba previsto ante el Tribunal Oral Federal N° 8 y tenía como una de sus principales acusadas a la propia Gils Carbó.
Bellingi debía comparecer como imputado y declarar en el marco del proceso, que tenía previsto comenzar alrededor del 22 de septiembre. La muerte del exfuncionario deja sin efecto su situación procesal por su fallecimiento, aunque el juicio continuará respecto de los demás acusados, según determinen los tribunales.
La causa continuará así sin uno de sus protagonistas principales. Mientras tanto, la investigación por la muerte de Bellingi avanza por separado y deberá determinar qué ocurrió en Villa Elisa.
Por ahora, los investigadores mantienen abiertas las distintas hipótesis y aguardan los resultados de la autopsia y de las pericias para establecer las circunstancias concretas del fallecimiento.




